Yo judío, Jorge Luis Borges

03/Sep/2012

Revista Megáfono, Abril 1934

Yo judío, Jorge Luis Borges

Es la estación famosa y predilecta de las mitologías.¿Quien no jugó a los antepasados alguna vez, a las prehistorias de su carne y su sangre?Yo lo hago muchas veces, y muchas no me disgusta pensarme judío.Se trata de una hipótesis haragana, de una aventura sedentaria y frugal que a nadie perjudica,ni siquiera a la fama de Israel, ya que mi judaísmo era sin palabras, como las canciones de Mendelssohn.Crisol, en su número del 30 de enero, ha querido halagar esa retrospectiva esperanza y habla de mi »ascendencia judía maliciosamente ocultada» (el participio y el adverbio me maravillan).Borges Acevedo es mi nombre.Ramos Mejia, en cierta nota del capítulo quinto de Rosas y su tiempo, enumera los apellidos porteños de aquella fecha para demostrar que todos, o casi todos, «procedían de cepa hebreo portuguesa».Acevedo figura en ese catálogo: único documento de mis pretensiones judías, hasta la confirmación de Crisol.Sin embargo, el capitán Honorio Acevedo ha realizado investigaciones precisas que no puedo ignorar.Ellas me indican el primer Acevedo que desembarcó en esta tierra, el catalán don Pedro de Acevedo, maestre de campo, ya poblador del «Pago de Arroyos» en 1728, padre y antepasado de estancieros de esta provincia, varón de quien informan los Anales del Rosario de Santa Fe y los documentos para la historia del Virreinato; abuelo, en fin, casi irreparablemente español.Doscientos años y no doy con el israelita, doscientos años y el antepasado me elude.Estadísticamente los hebreos eran de los mas reducidos.¿Que pensaríamos de un hombre del año cuatro mil, que descubriera sanjuaninos por todos lados?Nuestros inquisidores buscan hebreos, nunca fenicios, garamantas, escitas, babilonios, persas, egipcios, hunos, vándalos, ostrogodos, etíopes, dardanios, paflagonios, sarmatas, medos, otomanos, bereberes, britanos, libios, cíclopes y lapitas.Las noches de Alejandría, de Babilonia, de Cartago, de Menfis, nunca pudieron engendrar un abuelo, sólo a las tribus del bituminoso Mar Muerto les fue deparado ese don.“Más allá de las aventuras de la sangre, mas allá del casi infinito y ciertamente incalculable azar de los tálamos, toda persona occidental es griega y judía”